En 1603 el shogun fijó su centro en Edo, relegando al emperador a un rol simbólico en Kioto. Con los Tokugawa en el poder, los samuráis se consolidaron en la cúspide de la pirámide social.
El periodo Edo (1603-1868) trajo consigo una era de paz, estabilidad
y un gran crecimiento urbano. En este entorno, el shogunato perdió el
control del mecenazgo y la estética. La iniciativa artística recayó en
los chōnin, una pujante clase burguesa urbana con dinero.
Bajo su patrocinio floreció una vibrante cultura volcada al
ocio y las actividades culturales. En este contexto nació el ukiyo-e,
una singular técnica de xilografía o grabado en madera. Estas famosas
estampas japonesas inspiraron el movimiento del japonismo en el arte occidental.
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