Laura RODRÍGUEZ / San Sebastián de los Reyes, Madrid / 24.06.2026
Un dragón de acero tomó el control de las calles de San Sebastián de los Reyes la pasada noche.
Y no, no era una película. Era Quimera (compañía La FAM): una bestia mecánica de seis metros de altura que irrumpió en la ciudad para desatar la noche más corta y magnética del año: la noche de San Juan.
Cientos de miradas la siguieron hipnotizadas hasta su destino, el Parque de La Marina, convertido de nuevo en escenario de esta gran fiesta-ritual que celebra el solsticio de verano.
Y allí, a medianoche, el suelo tembló. Bajo la mirada atenta de Protección Civil, la gran hoguera cobró vida, liberando un poder ancestral.
Y el fuego volvió a ser protagonista.
Y con él, Ollas Mágicas en las que depositar todo lo malo y todos los deseos por cumplir; papeles que arderían más tarde en la hoguera.
Fuego también para la tradicional queimada (a cargo de Queimadas Gallegas), con un conjuro que nunca puede faltar para pulverizar a las meigas, ahuyentar a los malos espíritus y blindar contra cualquier maleficio a quienes la beban.
Y fuego también en la música de DJ Zamarra que incendiaba la pista y llevaba la energía al límite.
Y, mientras, llegaba el momento de la verdad. El desafío final. Una pista cubierta de ascuas... y una tradición no apta para cardíacos: saltar las brasas. Un cara a cara con el fuego reservado solo para los más valientes.
Así vivía San Sebastián de los Reyes la tradicional Noche de San Juan, con un ritual eterno de fuego, magia, alegría y pura adrenalina.